Con motivo del 11 de febrero, el IIAMA recoge el testimonio de Inmaculada Romero Gil, Carmen Hernández Crespo y Carla Machí Camacho, tres investigadoras que representan distintos momentos de la trayectoria científica.

En esta conversación comparten qué las llevó a dedicarse a la ciencia, su ámbito de trabajo y el impacto de su investigación en el agua y el medio ambiente.

Inmaculada Romero Gil, Catedrática de universidad

“La idea de generar evidencia útil, capaz de guiar decisiones públicas y mejorar la gestión ambiental, fue decisiva para dedicarme a la investigación”

-¿Qué te llevó a dedicarte a la ciencia?

Siempre he sentido una profunda curiosidad por comprender cómo funcionan los ecosistemas y cómo nuestras decisiones afectan al agua y al medio ambiente. Con el tiempo descubrí que la ciencia me permitía unir dos vocaciones: entender los procesos naturales y contribuir a su protección desde el conocimiento. La idea de generar evidencia útil, capaz de guiar decisiones públicas y mejorar la gestión ambiental, fue decisiva para dedicarme a la investigación.

¿Cuál es tu ámbito de investigación?

Soy la responsable del Grupo de Evaluación Ambiental y Sostenibilidad de Ecosistemas (GEASE), un equipo multidisciplinar que trabaja en dos grandes ejes: la Evaluación ambiental (Evaluación de impacto ambiental, diagnóstico ambiental, estudios de impacto ambiental), y la Gestión y sostenibilidad de ecosistemas acuáticos, desde aguas continentales hasta sistemas costeros y de transición.

En nuestro grupo abordamos líneas como el diagnóstico ambiental y la gestión sostenible de ecosistemas acuáticos, realizando análisis de aguas (continentales, costeras y de transición) que incluyen parámetros físico-químicos, contaminantes, clorofila, fitoplancton… Además, orientamos nuestra actividad a la formación de investigadores y al apoyo técnico a administraciones y empresas en materia de sostenibilidad y gestión del agua.

¿Por qué es importante tu trabajo para el agua y el medio ambiente?

Permite tomar decisiones mejor fundamentadas para proteger los ecosistemas acuáticos, uno de los recursos más sensibles al cambio climático, a la presión humana y a la contaminación. Nuestro trabajo aporta información científica clave para evaluar impactos y diseñar medidas de mitigación, haciendo uso de herramientas para mejorar la planificación y la gestión del agua en diferentes ambientes, y utilizando indicadores y diagnósticos que ayudan a gestionar ríos, acuíferos, zonas costeras y ecosistemas muy modificados.

En definitiva, contribuimos a que las políticas y actuaciones sobre el territorio sean más sostenibles, preservando la salud de los ecosistemas y garantizando su función ecológica y social a largo plazo.

Carmen Hernández Crespo, Profesora Ayudante Doctora

“Desde muy pequeña he sentido una profunda preocupación por el medio ambiente. Observaba la contaminación a mi alrededor, los incendios, las sequías… y me preguntaba cómo habíamos llegado hasta ahí”

¿Qué te llevó a dedicarte a la ciencia?

Desde muy pequeña he sentido una profunda preocupación por el medio ambiente. Observaba la contaminación a mi alrededor, los incendios, las sequías… y me preguntaba cómo habíamos llegado hasta ahí. Siempre tuve la sensación de que, como sociedad, debíamos cambiar el rumbo.

Por ello, estudié la licenciatura en ciencias ambientales y, durante mi ejercicio final de carrera, comprendí que podíamos impulsar dicho cambio desde la universidad, a través de la investigación, la docencia y la divulgación. Estas fueron las razones por las que decidí continuar los estudios de máster y de doctorado y emprender la carrera científica.

¿Cuál es tu ámbito de investigación?

Formo parte del grupo de Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN) del IIAMA. Este es un término relativamente nuevo que abarca multitud de actuaciones en diferentes escalas espaciales.

De hecho, las podríamos clasificar en tres grupos según el ámbito geográfico en el que se enmarcan: escala urbana, periurbana y de cuenca hidrográfica. En el grupo nos hemos centrado hasta ahora en las de escala urbana y periurbana, esto es, sistemas urbanos de drenaje sostenible para la gestión de las aguas pluviales en núcleos urbanos e industriales y humedales artificiales para el tratamiento de aguas residuales o contaminadas y mejora de la biodiversidad.

Recientemente nos han adjudicado un proyecto en el que vamos a monitorizar algunas SbN a escala de cuenca hidrográfica, como un parque inundable, una zona de laminación o algunas actuaciones de restauración hidrológico-forestal.

¿Por qué es importante tu trabajo para el agua y el medio ambiente?

Con las SbN que impulsamos desde el grupo, estamos poniendo nuestro granito de arena para mejorar el nivel de depuración en nuestro territorio, pero también en otros países, sobre todo en Latinoamérica, a través de la formación de estudiantes y de actividades de cooperación que desarrollamos con varias universidades y ONGs latinoamericanas.

Con los humedales de tratamiento llegamos a las poblaciones más pequeñas, que todavía no tienen sistemas de depuración de sus aguas residuales, o bien los que tienen no funcionan correctamente.

También se pueden aplicar para tratar aguas residuales industriales o el agua de ecosistemas acuáticos contaminados, como es el caso del Tancat de la Pipa en la Albufera de Valencia. Con los SUDS conseguimos gestionar y depurar in situ las escorrentías urbanas en momentos de lluvia, que arrastran los contaminantes depositados sobre las superficies urbanas en tiempos secos. Y todo ello de manera muy sostenible, sin apenas consumo de energía ni de reactivos químicos, como su propio nombre dice, dejando actuar a la naturaleza. Eso sí, aplicando la ciencia que hay detrás de estos sistemas y monitorizando su funcionamiento.

Carla Machí Camacho, técnico superior de investigación. Personal en investigación

“Desde pequeña me han apasionado las Ciencias Naturales, por lo que estudié biotecnología, convencida de que la ciencia era la mejor herramienta para comprender y mejorar nuestro entorno”

¿Qué te llevó a dedicarte a la ciencia?

Desde pequeña me han apasionado las Ciencias Naturales, especialmente la Biología. Con el tiempo, ese interés se consolidó y me llevó a estudiar Biotecnología, convencida de que la ciencia era la mejor herramienta para comprender y mejorar nuestro entorno.

¿Cuál es tu ámbito de investigación?

Formo parte del grupo de Biodiversidad Microbiana del Ciclo del Agua, y mi ámbito de investigación es la microbiología ambiental, con especial atención al estudio de la resistencia a los antibióticos en el medio ambiente.

¿Por qué es importante tu trabajo para el agua y el medio ambiente?

La resistencia a los antibióticos es uno de los grandes desafíos globales por su impacto directo en la salud humana. Analizar cómo se origina y se dispersa en el medio ambiente, especialmente a través del agua, nos permite diseñar estrategias para prevenir su propagación y mitigar sus efectos.